Cómo perder la vergüenza en la pista
El primer paso, y el más difícil, es animarse. Recordá que todos empezaron desde cero y que nadie te observa tanto como creés. Relajá los hombros, seguí la música y disfrutá: la soltura llega sola con la práctica.
Salsa o bachata: con cuál empezar
La salsa es pura energía y alegría; la bachata, más romántica y cadenciosa. Ninguna es mejor que otra: probá una clase de cada una y quedate con la que te haga sonreír de oreja a oreja.
La importancia de escuchar la música
Bailar bien no es solo mover los pies, es entender el ritmo. Entrená el oído contando los tiempos de la canción y marcando el compás con el cuerpo. Cuando sentís la música, los pasos salen mucho más naturales.